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Mi evolución profesional me ha llevado al convencimiento de la necesidad de cambiar la forma de entender las organizaciones. Los principios del Taylorismo, separando la creación de la ejecución, no parecen ser válidos a día de hoy.
Desarrollar la capacidad de entregar resultados excelentes, exige sistemas de organización flexibles y eficientes, creados a partir de la alineación de la creación y la ejecución respecto de objetivos comunes.
La alineación permite que los esfuerzos, el conocimiento y la creatividad de las personas, sean gestionados como un todo, en otras palabras, como un sistema. De hecho una organización es un sistema vivo, que como tal pretende sobrevivir en un determinado entorno.
Aplicar el Pensamiento Sistémico es la clave para el diseño de organizaciones del siglo XXI, y la Gestión por Procesos es la herramienta para conseguirlo.
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